Valores

Técnicas para enseñar a los niños a controlar sus enfados


Todas las personas tenemos las llamadas emociones básicas: sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza y enfado o ira.

El enfado o ira es una de las emociones básicas que tenemos todas las personas y que, además, es una emoción muy habitual que se suele dar casi todos los días, un retraso en una fila, una multa, quedo con alguien y no aparece, se me cae el café encima, son pequeños contratiempos cada día que hacen que aflore esa emoción.

Te contamos cómo puedes enseñar a los niños a controlar sus enfados e ira.

A medida que crecemos, y acumulamos mayor numero de experiencias, vamos adquiriendo recursos, estrategias y habilidades para gestionar estos momentos de enfado de una manera que no perjudiquen nuestro día día, que no alteren nuestro equilibrio emocional.

Bien es cierto que, hasta que aprendemos a gestionar y dominamos estos momentos, situaciones o enfados, pasamos por un periodo de adaptación emocional. Es como aprender algo por primera vez, primero tienes pequeñas nociones, luego dominas solo una parte, hasta que al final controlas totalmente y te permite gestionarlo a tu interés.

En lo que se refiere a nuestros hijos, podemos optar por dos vertientes:

1- A medida que va pasando la vida desarrollen sus propias estrategias en función de las vivencias que van experimentando.

2- Enseñarles pequeñas técnicas para que puedan gestionar el enfado de una manera distinta.

Yo, me inclino por la segunda, y os recomiendo que realicéis estas 2 sencillas técnicas con vuestros hijos:

1- Enseñarles a respirar. La mejor estrategia para gestionar y controlar un enfado es respirando. Respirar no es simplemente inhalar y exhalar, si no que es tomar conciencia del momento, de aquí y ahora, poner en una balanza y calibrar lo positivo y lo negativo de la situación que nos llevo al enfado.

2- Dar tiempo. Enseñar a conocer y detectar cuando estamos siendo presa de una emoción y no nos deja actuar libremente, comprendiendo que nos lleva a un comportamiento y actitud errónea. Nuestra mejor versión siempre es en calma y en tranquilidad. Lo mejor es dar tiempo a que el niño se calme por si solo.

Las personas que conocemos el mundo emocional, sabemos que las emociones no se deben de tapar u ocultar, sino que se deben de gestionar. Un enfado debemos de pasarlo reconociendo en el estado emocional que me encuentro y canalizarlo hacia diferentes actitudes como por ejemplo pensamientos positivos, ignorándolo, distrayéndonos con otra actividad, etc.

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